Plan contra la mendicidad dio resultados parciales
En Navidad se logró rescatar a niños de las calles, pero por segundo año no hubo donaciones para ayudarlos.
Antecedentes
El 26 de noviembre el ministro de Gobierno, Fernando Bustamante, dispuso que gobernadores, comandantes de Policía, intendentes y tenientes políticos participen en la campaña “Navidad Digna y Solidaria, sin Mendicidad Infantil”.
Esta acción se enmarca en el Plan de Erradicación Progresiva del Trabajo Infantil y la Trata de Personas con fines de explotación laboral y mendicidad que ejecuta el INFA desde 2007.
La campaña se hizo en calles y carreteras. Participaron 2.000 policías del Escuadrón de Carreteras, Servicio Urbano y Tránsito.
El pasado 12 de noviembre el Instituto de la Niñez y la Familia (INFA) lanzó formalmente la campaña “Navidad Digna y Solidaria, sin Mendicidad Infantil”. La iniciativa, tal como lo indica su nombre, tuvo como objetivo reducir la mendicidad de los menores de edad durante dicha celebración.
Una vez finalizada la festividad las autoridades consultadas por este medio reconocen que se pudo rescatar a personas, entre ellos niños y adolescentes, en dicha situación precaria. Aunque por segundo año consecutivo la campaña efectuada para lograr que los ciudadanos hagan donaciones a favor de los mendigos no obtuvo la acogida esperada.
A partir del 2007 se inició una campaña para prevenir la mendicidad infantil y las redes de trata de personas con fines de explotación laboral. En este 2008 dicho programa se inició en noviembre con la capacitación de dirigentes de las diferentes comunidades “expulsoras de niños para mendigar”. El trabajo se focalizó en ocho provincias.
Mery Jiménez, Coronel de la Dirección Nacional de Policía Especializada para Niños, Niñas y Adolescentes (Dinapen), recalca que este año en Pichincha se retiró de las calles a unas 200 personas, en especial niños y niñas, las que ya fueron devueltas a sus lugares de origen. Así también señala que el 24 fue el día de mayor trabajo, ya que se rescataron 115 personas de ellas 90 era menores de edad, que fueron explotados por sus progenitores para la mendicidad.
Jiménez informa que las personas rescatadas de las calles no son detenidas, sino que son llevadas hacia la Policía en donde se les provee de alimentos, un techo para pasar la noche y luego son enviadas, con una funda de caramelos y algo de ropa, a sus comunidades.
Estas personas fueron enviadas el día 25 en la mañana a sus comunidades por el INFA. Los niños, niñas y adolescentes rescatados son de la provincia de Imbabura, donde un equipo técnico del organismo estatal los espera para realizar un trabajo de sensibilización.
Jiménez advierte que la trata con fines de mendicidad es un delito, penado con prisión; pero este año no existe ningún detenido debido a que “se quiere comenzar capacitando y sensibilizando a las personas para que no manden a sus niños a mendigar, para el próximo año quizás ya se den sanciones a quienes abusan de sus niños”.
La Dinapen recorrió desde el 10 diciembre calles y carreteras para vigilar que no se explote a niños, niñas y adolescentes para la mendicidad.
Aun así Rosario Gamboa, moradora del barrio San Carlos, al norte de Quito, comentó que este año, por las noches vio reunidas, en el parque San Carlos, a varias personas que se dedican a mendigar en el día. “Parecen ladrones porque se esconden cada vez que vienen los policías”, asegura.
Eso también hace Sandra Imbaquingo, de 5 años, quien está advertida de que al ver a un carro de policía o un municipal, debe esconderse y evitar que se la lleven. Estas fiestas ella también esperó que el semáforo cambie a rojo para acercarse a los autos y “pedir la Navidad”.
Sandra admite que esto lo hace todos los años, porque sus padres la traen, junto a sus hermanos, para que ayuden a vender cerezas y gorros navideños en las calles, pero señala que la gente “da más cosas pidiendo que vendiendo” y por eso sus progenitores prefieren que mendigue.
Teresa Vásquez, directora del INFA, recalca que por esta situación la campaña hace un esfuerzo para que no se entregue regalos en las calles sino en los puntos de solidaridad, colocados a nivel nacional. Sin embargo, a pesar de que se difundió sobre los puntos de entrega, las donaciones no han sido masivas; es más, no se recogió lo suficiente para abastecer las necesidades de las personas de las comunidades involucradas.
A criterio de Vásquez, esto se debe a que “todo forma parte de un proceso de concienciación y porque a las personas les parece más fácil entregar a los niños directamente que acercarse a una institución”; pero afirma que seguramente el próximo año mejorará considerablemente.
En diciembre del año anterior se organizó un festival artístico en Guayaquil, que no tuvo acogida del público. Para evitar un nuevo fracaso, esta vez no se organizó ningún show y solo se informó sobre los puntos de solidaridad donde se receptarían donaciones.
La funcionaria dice que a pesar de la nueva falta de donaciones “todos recibirán algo”, ya que el MIES adquirió caramelos y ropa nueva para entregar a las comunidades.
El pasado 26 de noviembre la ministra del MIES, Jeanette Sánchez, recalcó que se trabajaría con municipios e iglesias para ubicar los “puntos de solidaridad” y que allí se dejen las donaciones, que luego se entregarían a los beneficiarios los días 23 y 24 de diciembre. Pero el propio 24 en la web de la Presidencia se publicó una nota que informaba que la entrega se efectuaría recién ayer.
También ayer la web publicó que este año “se entregaron las navidades a más de 108.000 niños de diferentes sectores urbano marginales del país”.
A propósito de esto Severino Paredes, padre de familia, relata que él para Navidad prefiere juntarse con los moradores de su barrio para recoger ropa, juguetes y víveres, los que ellos mismos entregan en diferentes sectores de la capital. Él se rehúsa a depositar sus donaciones en los puntos de solidaridad porque asegura que “nunca les llega a los pobres, es más, estoy casi seguro de que se quedan los propios funcionarios, porque es más fácil hacer desaparecer las cosas que darse el trabajo de entregarlas a los pobres”.
Vásquez defiende el trabajo de la campaña afirmando que todo lo donado es entregado y que se ha conformado una veeduría para que se fiscalice todo el trabajo y vean que las donaciones llegan verdaderamente a los más necesitados.
Los operativos y las entregas se extenderán hasta el 31 de diciembre, y para los primeros días del próximo año se realizará un nuevo balance de los resultados de la campaña.
Redacción Diversidad
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