Holandesas capacitaron a jóvenes que dan datos sobre el aborto medicado.
La Anunciación, aquel momento que para los feligreses católicos simboliza la concepción de Jesús, tiene un significado diferente para Ana Vera. Para ella, ese fue el instante en que a la Virgen María se le otorgó el derecho a decidir sobre su embarazo.
Su percepción se sustenta en que solo después de que la Virgen María preguntó: “¿Cómo será esto (la concepción), puesto que no conozco varón?”, y recibió su respectiva respuesta del arcángel San Gabriel, aceptó con un “Hágase en mí según tu palabra”.
Por eso Ana está firmemente segura de que toda mujer tiene ese mismo derecho: el de la libertad de decisión. Y para demostrar su postura hizo también su “anunciación” desde las alturas.
El pasado 17 de junio, la organización Coordinadora Política Juvenil, de la que ella es miembro, subió hasta El Panecillo en Quito y allí, en la estatua de la Virgen, colgó su pancarta: “Tú decisión: Aborto Seguro 099004545”.
La acción fue el acto inaugural de lo que han denominado como “La línea de Aborto Seguro” o la “hotline del aborto” que se promociona con volantes y grafitis en la calle y que hasta ahora ha recibido más de 120 llamadas de mujeres que buscan informarse para interrumpir su embarazo con medicamentos como Mifepristona o Misoprostol.
Ana tiene 23 años, justamente la edad promedio de quienes llaman a la línea, está embarazada desde hace ocho meses, no lleva un anillo de matrimonio en su mano, ni lo quiere. Lo que sí quiere es que en el país se despenalice el aborto, pero como eso no es así, ella junto con otras 15 personas de la Coordinadora y 10 organizaciones a nivel nacional decidieron unirse para realizar una acción que, según especifica Ana “no le dice SÍ al aborto, sino SÍ a lo que la mujer quiere hacer con su cuerpo y con su vida”.
23 años es el promedio que tienen las mujeres que llaman para informarse sobre el aborto.
Sus palabras se asemejan a las que tienen los carteles que tapizan su oficina y que gritan: “La ley termina donde mi cuerpo comienza, aborto legal y seguro” o “¡Despenalización del aborto ya!”.
Un pensamiento que no solo lo tienen ellas, sino que es además el que defiende la fundación que capacitó a las ecuatorianas para la apertura de la línea y que tiene su base en Holanda: Women on waves (Mujeres en las olas).
Dicha entidad se creó en 1999 y realiza abortos en altamar. Su práctica solo se da en aguas internacionales cercanas a países donde se penaliza la interrupción del embarazo.
El barco lleva la bandera holandesa y ejecuta las leyes de su territorio. Por eso ahí, las doctoras Rebecca Gomperts, Gunilla Kleiverda y Gemma Pagano, quienes ya estuvieron en Ecuador capacitando a jóvenes para el uso de la línea, efectúan los abortos de quienes tienen un estado de gravidez de hasta seis semanas, aunque ya tramitan el permiso para las 12 semanas.
Solo que antes de llegar con el barco, ellas abren una línea telefónica para que los ciudadanos sepan sobre su existencia. Ese es el paso que ya se dio en Ecuador.
Verónica Vera, de 19 años, estudiante de Comunicación y hermana de Ana, es una de las que atiende la línea y quien fue capacitada por el grupo de Mujeres en las olas. “Lo único que hacemos es dar información, no se incita a abortar y por eso se les habla de manera impersonal”, indica Verónica al comentar cómo fue capacitada para evitar problemas legales.
Ana afirma lo mismo y añade que ellas no le dicen a nadie que tiene o no que abortar, sino que brindan opciones. “Si está decidida a abortar se le dice cómo hacerse un aborto seguro en casa con información aprobada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y se les da la dirección de la página de Women on waves. Se les dice que está comprobado, según la OMS, que las mujeres se pueden realizar un aborto seguro hasta las 9 semanas en casa mediante la toma de Misoprostol... cuyo nombre comercial es Cytotec. Según la OMS, para inducir un aborto se debe poner debajo de la lengua...”, y así sigue explicando los datos que se dan por teléfono.
Sin embargo, para Ricardo Moreno, director de la Maternidad del Guasmo, esta práctica de la que se informa vía telefónica no hará más que promover “el uso irresponsable de medicinas y pueden convertirse en el modus operandi de las adolescentes y mujeres en general que quedan embarazadas”.
120
llamadas ha recibido la línea y por día puede recibir entre 50 y 60 mensajes para solicitar información.
Y añade firmemente que “¡No existe el aborto seguro!”. Esa opinión es compartida por el subdirector médico de la clínica Kennedy de Samborondón y ginecólogo, Bernardo Blum. Para él, las promotoras de la línea desconocen que lo único que hace el Cytotec es “provocar el sangrado de la mujer que la lleva hasta la hemorragia y la malformación segura del feto”.
Blum añade que el único aborto seguro “solo se logra a través del curetaje”. Pero la línea sí informa que una vez producido un sangrado masivo, se debe acudir a un centro de salud y ahí tienen la obligación de atenderlas.
Eso lo confirma Moreno, quien señala que con ese método, en la casa de salud que dirige, se atienden 130 mujeres mensualmente y “como la Ley de Maternidad las protege, nosotros tenemos la obligación de efectuar el legrado uterino”.
Pero para Blum la existencia de esa norma debe tener sus “límites éticos, pues se debe intentar siempre salvar la vida del niño” y añade que la línea “da una excusa para que se utilice el medicamento indiscriminadamente. Solo da un pretexto para socializar la forma de cometer un acto que está penado en el país”, sostiene el ginecólogo.
Ambas hermanas señalan que de lo que se trata es de sacarle el velo de lo “monstruoso” al aborto. La interrupción del embarazo existe, pero “se habla de ello con prejuicios y de tabúes”, sostiene Verónica.
En cambio Moreno, de la maternidad del Guasmo, afirma que su postura no se debe a tabúes ni juicios moralistas. “Lo que defiendo es que no se le diga a la mujer que tomar Misoprostol es seguro, porque no lo es. Se puede causar hasta una peritonitis (perforación abdominal) y siempre les quedan restos de embrión. Eso no es, bajo ningún punto de vista, un aborto seguro.”