Tomada de la edición impresa del 10 de marzo del 2010

Rocafuerte tiene un ’muro’ de concreto

Carlos Castro se siente identificado con la  ‘cementera’. Fue el  equipo que lo formó como futbolista y le abrió las puertas al balompié profesional. | FOTO: PILAR VERA / El Telégrafo

FOTO: PILAR VERA / El Telégrafo

Carlos Castro se siente identificado con la ‘cementera’. Fue el equipo que lo formó como futbolista y le abrió las puertas al balompié profesional.

Datos

La cédula


Nombre completo: Carlos Alberto Castro Medina, nació el 7 de febrero de 1988 en Guayaquil.

Se inició en Rocafuerte a los 14 años y jugó allí hasta  2005.

En 2006 se unió al Olmedo. Allí el  argentino Gabriel Perrone lo hizo debutar en la Serie “A”.

Al año siguiente fue al Deportivo Cuenca, donde no tuvo regularidad, por lo que volvió a Rocafuerte.

Con los ‘cementeros’ obtuvo el ascenso a la Serie “B” en 2009.

Desde su vuelta, ha sido el portador de la banda de capitán del equipo.

Su hermano, de 21 años, juega en la escuela Metropolitana.

Rocafuerte tiene un ’muro’ de concreto


 
En la vida le gusta construir, pero en la cancha su oficio demanda lo contrario: destruir. Y en esa tarea destaca  en el torneo de la Serie “B” con la camiseta de Rocafuerte, al punto que se ganó la capitanía del once guayaquileño. 

No tiene problemas para desempeñarse como  zagueroo  lateral, posición en la que lo ubica actualmente su entrenador. Y justamente ahí debe mezclar lo que lo identifica como persona y futbolista: destruir (juego) primero y luego construir (desbordar). 

Y la muestra de que puede hacer las dos cosas en un partido es reciente. Se lanzó al ataque y marcó un gol que le dio el triunfo a su oncena sobre la  Universidad Tecnológica Equinoccial, el sábado pasado, en el estadio “Alejandro Ponce Noboa”.

Su festejo fue grande -se despojó de la camiseta-, a tal punto que el juez central, Carlos Orbe, le mostró la tarjeta amarilla. Pero eso no le importó, porque haber dado la primera victoria  a su equipo de local no tiene precio.

 “Gracias a Dios tuve la oportunidad de pescar un rebote en el área rival y pude anotar. Lo grité con tanta euforia porque no siempre consigo marcar; además,  había dicho que si anotaba se lo iba a dedicar a mis padres, que están en el cielo, y a mi novia, que siempre está  apoyándome”, declara el zaguero.

Carlos Castro -homónimo del defensa de  El Nacional- avisa desde ya que su objetivo es unir fuerzas con sus compañeros para ascender a la Serie “A” con Rocafuerte.

Castro, un joven de 22 años que surgió de las inferiores del club cementero,  es uno de los  primeros que llega a las prácticas. El entrenador elogia las ganas  que pone en el trabajo y sus compañeros confían en su capacidad para ordenar en el campo.

“Sí, creo que mi responsabilidad ha sido premiada con la confianza que me da el ‘profe’, el ser capitán de este equipo me enorgullece. Espero seguir haciendo las cosas de la mejor manera”, dice.

Toda esa responsabilidad no le pesa al lateral derecho del elenco ‘cementero’. Porta la capitanía desde su regreso a Guayaquil -en 2008- y se ha caracterizado por ser un  hincha más de este equipo.

“Aprecio mucho lo que este club (Rocafuerte) me ha brindado, por eso me entrego al cien por ciento en cada partido”, relata el defensor.

Su paso por  Olmedo y Deportivo Cuenca en la primera división en 2006 y 2007, respectivamente, le han servido al ‘Muro’ Castro.

Ahora comparte lo aprendido  con los más chicos del equipo. “Sí, uno por ahí sabe lo que es jugar en primera, así como otros compañeros, por eso el ‘profe’ nos pide que compartamos  con los juveniles, ya que de ellos dependerá el futuro del equipo en la ‘B’”, expresa.

 Dani Luna y Luis Santana son los   que más conversan con Castro, después de las prácticas. “Él (Castro) es un bacán, a la hora de jugar lo hace con seriedad, pero en los entrenamientos es un cuaje de risa”, comenta Luna.

Todos saben de la capacidad que tiene el lateral derecho. Su habilidad en el juego aéreo y el fácil desborde por la banda lo hacen fijo en el once de Pizarro.

“Creo que sí, por ahí me puedo desempeñar en ambas funciones. Ahora el ‘profe’ me pide primero  que marque, y si tengo la chance de subir, que lo haga, pero sin descuidar volver a mi posición”, cuenta.

A pesar de haber dicho que jugaba de volante cuando recién llegó a las categorías menores del club fue alineado como zaguero central y allí destacó, tal y como lo hace ahora, de marcador.

Mas, eso y el gol reciente ya es pasado para Castro, quien se centra ahora en su preparación de cara al partido contra Técnico Universitario, el domingo, en Ambato.

“El partido ante la UTE quedó atrás, ahora se viene otro cotejo durísimo ante  Técnico. Allá saltaremos con otro esquema”, dice Castro.

 Pizarro ya bosqueja lo que será el duelo en la altura y la primera instrucción que le dio al capitán es defender ordenados y atacar por sorpresa. “Sí, el ‘profe’ quiere que marquemos a presión  y que no regalemos mucho el balón. Allá primero defenderé y, si puedo, treparé para volver a anotar”, avisa el ex seleccionado sub 20 de Ecuador.
Andrés Argudo
aargudo@telegrafo.com.ec
Reportero - Guayaquil