Robinho, triste, baila en privado
El delantero brasileño está tranquilo porque sabe que en el Madrid o el Chelsea mejorará su situación.
EFE
IRDNING/AUSTRIA
Robinho es el gran protagonista de los primeros días de pretemporada del Real Madrid. A cada hora que pasa está más cerca del Chelsea de Inglaterra. Amparado en una osteopatía de pubis, se esconde cada día en el gimnasio y baila en privado. ‘Guti’ lo desveló. Se levanta cada mañana al ritmo de su Ipod.
“Veo a Robinho contento y feliz. Se levanta a las 8 con el Ipod puesto y bailando. Se quiere quedar aquí”. La versión del segundo capitán no se corresponde con la imagen que transmite el brasileño en los segundos que se deja ver. Ha perdido la sonrisa.
Su cara de cabreo cuando se saltó en Barajas las órdenes del club para expresar a los medios su disgusto por la prohibición del Real Madrid para acudir a los Juegos Olímpicos, no se le ha quitado desde que aterrizó en Austria.
En los días en Irdning solo se ha dejado ver en los segundos que tarda en completar el trayecto de los vestuarios al gimnasio en la sesión de mañana y tarde, momento en el que hoy firmó unos autógrafos a aficionados sin su habitual sonrisa, sin mostrar gestos típicos como el guiño de ojo o el pulgar hacia arriba. No es el mismo, está ausente.
Robinho guarda silencio. Ya habla por él su representante Wagner Ribeiro con declaraciones que no están sentando bien en las oficinas del estadio Santiago Bernabéu. Primero filtró el interés del Barcelona y ahora las lágrimas del jugador brasileño al conocer que no acudiría a los Juegos.
Está claro que el comportamiento de Robinho, aislado del resto de sus compañeros y resguardado en una lesión que está en tela de juicio, lanza una mano al club buscando una mano para echar un pulso. La oferta del Chelsea le duplica el sueldo y quiere desligar su futuro a las negociaciones del Real Madrid por Cristiano Ronaldo.
El brasileño ha decidido esconderse, sabedor de que es el centro de todas las miradas en los primeros días de trabajo del campeón de Liga. No suelta su Ipod. Lo escucha con cara de profunda tristeza en público, pero baila en privado. Sabe que su futuro, sea donde sea, tendrá una considerable mejoría económica.
Por su parte, los capitanes del Madrid han marcado una línea y se han lanzado a aprobar el fichaje del portugués Cristiano Ronaldo.
Las preguntas en rueda de prensa sobre el interés de un equipo por un jugador suelen acabar con la misma respuesta. “Son temas del club y de las personas encargadas”.
Con Ronaldo no ha pasado. Los capitanes del Madrid mostraron unanimidad delante de los micrófonos. El primero fue Raúl González, luego ‘Guti’ y hoy seguramente será Michael Salgado.