Pérez quiere despedirse con un ‘baño de oro’
El andarín -ganador de todos los títulos posibles- cumplió un duro entrenamiento de cara a Beijing.
AFP
Jefferson Pérez se propuso llevar hasta el lugar más lejano posible su leyenda como el atleta ecuatoriano más grande de todos los tiempos y ha elegido la remota Beijing, donde su talento caminará por última vez sobre la alfombra roja de unos Juegos Olímpicos.
Con 34 años, Pérez se apresta a disputar sus últimas justas. Y lo hará envuelto en la gloria, que amplió desde aquel 26 de julio de 1996, en Atlanta, donde alcanzó para el deporte ecuatoriano la única medalla olímpica que exhibe en sus vitrinas al imponerse en los 20 km marcha.
El andarín -ganador de todos los títulos posibles- cumplió un duro entrenamiento de cara a Beijing. Durante meses madrugó para hacer una rutina de hasta ocho horas -incluido trabajo de recuperación- en Cuenca -su ciudad natal-, donde muchas veces recapacitó sobre el contraste entre la grandeza y la figura.
“Soy un hombre de 60 kilos de peso, 1,65 de estatura, no me siento extraordinario, una persona debe entender que no necesitamos ser extraordinarios”, afirmó el atleta.