Escobar, ‘favorita’ para ganar una presea
La pesista es destacada por la prensa internacional por los diferentes títulos sumados en su carrera.
La pesista ecuatoriana Alexandra Escobar es considerada como una de las grandes opcionadas para ganar la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Beijing. La esmeraldeña es destacada por la cadena de noticias londinense BBC en la serie dedicada a los atletas latinoamericanos con opciones a subir al podio en la capital china.
En un trabajo especial de reportajes dedicados a lo más selecto del deporte latino, ayer la cadena hizo un extenso recorrido por la carrera de la halterista que en Beijing tendrá su segunda participación olímpica. En Atenas 2004 se ubicó séptima.
Alexandra se ha coronado en repetidas ocasiones como campeona nacional, sudamericana, panamericana e iberoamericana y en 2001 fue campeona mundial.
“Cuando yo fui campeona mundial nadie se acordó, yo llegué al país y nadie sabía de mí. Es que justo la selección de fútbol también se clasificó por primera vez para un mundial... ¡Imagínese! Todo era por la selección...Alexandra no existía”, comenta la deportista en la entrevista de la BBC.
Alexandra Escobar nació en Esmeraldas en la población de Rocafuerte. Un hogar humilde que carecía de todo y ante esa situación la ahora pesista debió empezar a trabajar desde los 10 años.
Antes de ganarse un nombre en el mundo de la halterofilia, Alexandra Escobar fue niñera y lavandera. En esos años conoció ese lado no tan agradable que tiene la vida.
A los 18 años levantó los primeros kilos, un asunto casual porque ella que acompaña a su hermana quien sí entrenaba.
“Cogí la barra con 40 kilos e hice cuatro repeticiones y el entrenador se quedó con la boca abierta al verme chiquita y flaquita haciendo tanto peso, entonces le dijo a mi hermana que me lleve más seguido”, manifiesta.
No fue fácil tampoco su andadura por el deporte –confiesa a la cadena londinense- porque se encontró con un machismo desbordante que a veces estuvo a punto de hacerla desistir.
“Al principio no me gustaba para nada porque la gente me hablaba muy mal, me decía que era un machito, que parecía más hombre que mujer, me decían ‘mira ahí va la marimacha, ahí va el hombrecito, ahí va la lesbiana”, cuenta.
Alexandra continuó y los frutos de la perseverancia llegaron.
Ganó un mundial, después vinieron otras medallas, fue a unos JJ.OO. y hoy otra vez está lista para hacer realidad ese sueño que se escapó en la cuna de las olimpiadas, Grecia.
En Atenas, dice, estaba presionada y eso “la mató”.
Ahora su objetivo es romper sus propias marcas y si logra esa meta se “quedaría contenta, así no haga medallas”, aunque reconoce que sería lo más increíble que le pasaría en la vida, pero no tanto como cuando nació su hijo Dominic.
Redacción Deportes
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