• 15 Mar 2012
  • Deportes
  • Visitas: 1244
  • Una vida con “aroma” a arcilla y a césped cortado

    Destacadas figuras del deporte base, antes de consagrarse dentro y fuera del país, recibieron las enseñanzas de Juan Araujo Estévez.

    El primer plantel de LDUQ tuvo a Juan Araujo Estévez como preparador físico en 1974 (fue bicampeón). En su despacho del Consejo Provincial de Pichincha conserva retratos del equipo. Foto: Alejandro Reinoso | El Telégrafo
    El primer plantel de LDUQ tuvo a Juan Araujo Estévez como preparador físico en 1974 (fue bicampeón). En su despacho del Consejo Provincial de Pichincha conserva retratos del equipo. Foto: Alejandro Reinoso | El Telégrafo

    Fernando Melo Ruiz

    Es de los técnicos que han entregado gran parte de su vida a difundir un trabajo serio, responsable, honesto y hasta desinteresado. Juan Araujo Estévez ha forjado nuevos talentos con base en los conocimientos y enseñanzas adquiridos a lo largo de más de medio siglo vinculado al deporte nacional.

    Su sostenida capacitación dentro y fuera del país le otorga cierta autoridad para referirse, en general, a la práctica deportiva nacional.

    Versátil para trabajar en distintas disciplinas, atletas y futbolistas han sido los más beneficiados por su forma de ver el deporte, que comenzó a practicar en su época juvenil. Desde esos días pudo detectar la falta de apoyo para incentivar y facilitar la preparación de las potenciales figuras.

    El atletismo lo apasiona, “fue una parte inherente a mi vida, a pesar de que no conseguí absolutamente nada en el aspecto económico”.

    Formó grandes equipos de atletas con estupendas figuras como Jorge Vallecilla, Ramiro del Pozo, Alfonso Chamorro, y fue el entrenador principal de las selecciones de Pichincha en varios campeonatos. “Los éxitos alcanzados en las pruebas locales por atletas como Estela Canencia, Eduardo Córdoba, Jorge Zurita, Nectario Alvear, Luis Castro, Magdalena Caizabanda, Graciela Caizabanda, Mario Tumipamba, entre otros, son producto de un largo trabajo, además de los triunfos de Rolando Vera y Marta Tenorio en la prueba de San Silvestre”.

    Después de tantas jornadas extenuantes, de tantos años de enseñanza pero también de aprendizaje,  sigue hasta hoy brindando planes de entrenamiento, además de ser parte activa de las pruebas pedestres en materia de organización y control, en coordinación con autoridades de los gobiernos seccionales.

    Pero no solamente los deportes individuales como el atletismo fueron su preocupación especial. El fútbol también lo requirió y varios equipos profesionales tomaron sus servicios y depositaron su confianza en un entrenador ecuatoriano forjado dentro de la escuela alemana, país en donde realizó cursos de especialización para profundizar una metodología moderna de entrenamiento y aplicarla en nuestro medio  de forma exitosa.

    En Estados Unidos estudió psicología “y no tuve las dificultades como las que ahora tienen los emigrantes”. Nunca interrumpió, desde luego, la práctica del atletismo, logrando nuevas marcas nacionales en las especialidades de 800 y 1.500 metros lisos, que no fueron catalogadas como nuevos registros a nivel de Ecuador.

    A su retorno al país tuvo un inconveniente, pero no se amilanó: no logró convalidar los estudios realizados en la mencionada especialidad, pero inmediatamente comenzó a estudiar la carrera de Educación Física. Luego viajó a Inglaterra y aprovechando el idioma realizó un curso de fútbol de la FIFA.

    Más tarde y tras su retorno dirigió al club Politécnico, que se encontraba en muy mala ubicación entre los equipos de la segunda categoría de AFNA. Recuerda que  le correspondió enfrentar al Aucas en dos partidos, que ganó, frustrando así las intenciones de ascenso del club oro y grana.

    En el balompié se abrió campo. Liga Deportiva Universitaria lo incluyó en el cuerpo técnico como preparador físico, junto al técnico César “Pavo” Muñoz (+) en 1974. “Conformamos un equipo fabuloso y logramos el primer bicampeonato 74-75”.

    Posteriormente viajó a Alemania para profundizar estudios en educación física y fútbol, habiendo retornado al país luego de un año y medio. El aprendizaje europeo y la experiencia adquirida los puso de manifiesto en el Técnico Universitario, al que dirigió por cinco temporadas, a partir de 1978, llegando a obtener dos vicecampeonatos y participaciones en la Libertadores.

    “Fui a El Nacional y cumplí una muy mala campaña, hubo una serie de problemas porque yo consideraba al jugador desde otro punto de vista y tenía otro tipo de sistema en el trato al futbolista”.

    En 1981, durante la presidencia de Jorge Arosemena, se integró la selección juvenil de Ecuador y debió comenzar de cero, ya que no había jugadores militando en el torneo nacional.

    También estuvo en la selección ecuatoriana de mayores y en clubes como el América y Aucas. En este último cumplió una gran campaña estando muy cerca de ascender a la serie “A”, luego de ganarle al Técnico Universitario en la ciudad de Ambato por 3- 0; “no pudimos ascender por ese empate de la Liga ante el Manta... Una pena, pero son cosas que suceden”.

    La docencia ocupó un espacio muy especial dentro de su larga trayectoria, en varios centros de educación superior como la Universidad Central del Ecuador y la Escuela Politécnica del Ejército, enseñando la especialidad de Educación Física.

    En la actualidad es el responsable de la planificación y ejecución de las escuelas deportivas que mantiene el Gobierno de la Provincia de Pichincha en diferentes disciplinas y en varios cantones. “La libertad es lo más importante que tiene un individuo para convivir con los demás. Cuando no somos libres se nos quita hasta la creatividad, reflexiona el técnico planificador.

    En ese sentido, confiesa sentirse una persona libre, porque ha podido hacer lo que ha anhelado “sin hacer daño a nadie”. Ha saboreado, indudablemente, esa libertad cuando se ha ligado al deporte como atleta, entrenador o directivo. “Gracias a ello he podido plasmar ciertas ilusiones; quiero decir que las he materializado, siempre a través de la enseñanza”.