20 años de un teatro inquieto
Teatro Ensayo Gestus ha integrado piezas para niños y para adultos, en sus dos décadas de acción.
A veces basta mirar con atención los pequeños detalles, para obtener respuestas. Por ejemplo, si se quiere saber cuáles fueron los objetivos a los que apuntaron los actores de Teatro Ensayo Gestus, cuando constituyeron este colectivo hace 20 años, simplemente hay que observar los elementos constitutivos de su nombre, pues las tres palabras que se conjugan en él, condensan las bases de su acción:
Teatro, que alude al área de las artes escénicas a la que se orienta el trabajo de este grupo; Ensayo, sinónimo de prueba/experimento (este colectivo ha sido un espacio que le ha permitido a los actores que han pasado por él, moverse por varios lenguajes); y, finalmente, Gestus, que al traducirse del latín quiere decir gesto.
En este último término cabe hacer un alto, porque no se lo eligió porque signifique movimiento de la cara o el cuerpo para expresar algo. El ‘gestus’ que Virgilio Valero, fundador y director del grupo, seleccionó con sus compañeros para complementar el nombre que los identificaría, es aquel del que hablaba el dramaturgo alemán Bertold Brecht, cuyos textos fueron lecturas fundamentales de la agrupación, en sus inicios.
Brecht decía que el ‘gestus’ es la actitud que un ser humano asume con respecto a otro, en una situación cualquiera, y que determina todos sus medios de expresión.
Tal concepto, fascinó a los miembros del colectivo, quienes se conocieron a inicios de los 80 como integrantes del grupo de teatro de la Universidad Católica de Guayaquil. Y que en esa época definieron al teatro -gracias a quien fue director del grupo, Ernesto Suárez- no solo como un medio de expresión artística, sino como una postura ética, política.
Se explica, entonces, por ejemplo, porqué el grupo, que en un inicio estuvo integrado, entre otros, por Libia León, Newton Soria, Anita Gálvez, Jaime Roca y María del Carmen Montesdeoca, estructuró un repertorio en el que compartían espacio “El más extraño Idilio”, del célebre autor estadounidense Tenesse Williams; “Q.E.P.D”, del dramaturgo ecuatoriano José Martínez Queirolo; además de una obra infantil de creación colectiva, “Colorín, colorado, el teatro ha comenzado”.
Y se explica también porqué mientras el tiempo fue transcurriendo, paralelamente a que los miembros del grupo abordaban nuevos lenguajes, como la danza-teatro, de la mano de Mirella Carbone, también abrieron talleres de formación y llevaron sus obras tanto a salas de teatro como a espacios públicos de Guayaquil, Quito, Machala y Cuenca.
Así, tras dos años de intenso trabajo, Teatro Ensayo Gestus, había conseguido formar un público cautivo, que llenó las funciones de Gali Galápagos, su segunda gran obra infantil, estrenada en 1990.
Para ese momento el colectivo estaba constituido por Mirella Carbone, Aurelio Herrera, María Fernanda Gutiérrez y Libia León, además de Valero.
Lo que siguió en los años posteriores fue la adaptación de “El Médico a Palos”, de Molière; y “La tragicomedia de Don Cristóbal y la Señá Rosita”, de Federico García Lorca. Cuando el ensamble escénico cumplió diez años, el Consejo Nacional de las Artes Escénicas de Cuba invitó por primera vez al grupo a la Isla.
Desde ese momento, tal país se ha convertido en un cómplice de de su trabajo: varias de sus ciudades han acogido sus obras, los críticos han evaluado positivamente sus montajes; y para complementar aquello, uno de los actores que nació en esa tierra, Bernardo Menéndez, se integró al trabajo del grupo, desde 1999.
Con Menéndez, Valero ha alternado el rol de director y ha seguido trabajando en propuestas que no implican un “trabajo concesivo”, aclara el artista cubano. Desde el 2000, Gestus ha realizado un montaje infantil por año y para el público adulto ha presentado obras del ruso Antón Chéjov, el cubano Héctor Quintero, y el ecuatoriano José Martínez Queirolo.
Entre los cambios más sustanciales del grupo, está el haber dejado de contar con un elenco fijo. Hoy, a las 11:00, al volver a poner en escena “Colorín colorado, el teatro ha comenzado”, en la Casa de la Cultura, Fernando Villao que actuó en la misma obra en 1998, regresa al grupo para reinterpretarla.
Bertha Díaz
Editora - Cultura