Tomada de la edición impresa del 23 de marzo del 2010

“Lo más importante es el contenido”

James García, director del mediometraje Taught to hate. | FOTO: MIGUEL CASTRO / El Telégrafo

FOTO: MIGUEL CASTRO / El Telégrafo

James García, director del mediometraje Taught to hate.

El último filme del ecuatoriano James García busca difusión en varios medios. Habla de la xenofobia

Antecedentes

EL CINEASTA Y LA OBRA


Taught to hate se financió con los ahorros de García, US$ 40.000.

Ganó el premio a la excelencia en el Indie Fest, de California.

La producción inició luego de que la madre de García lo llamara preocupada por él, luego de oír del caso Lucero.

 Copias del filme se entregaron a amigos de García, la Senami y OchoyMedio.



El 18 de marzo, el guayaquileño James García, ingeniero electrónico radicado en Brentwood (Nueva York, EE.UU.), volvió a su ciudad para presentar su tercera producción audiovisual en el auditorio Simón Bolívar y con apoyo de la Escuela de Cine de Guayaquil. Se trata de un mediometraje sobre la xenofobia y el racismo, denominado Taught to hate, que ya ha presentado en múltiples festivales y centros educativos, en Estados Unidos. Dado que está inspirado en la muerte del ecuatoriano Marcelo Lucero, víctima de un crimen de odio, en Patchogue (noviembre de 2008), García mostró su filme en la tierra natal de su compatriota, Gualaceo, el 17 de marzo.

Dijo que la película se escribió en 7 meses, se filmó en 6 días y dura 27 minutos, ¿cómo logró esas compresiones de tiempo?
Definitivamente, requirió mucha planificación ya que en los 7 meses se escribió el guión y se hizo el plan de rodaje para 6 días, acorde al bajo presupuesto. La clave para completar el mediometraje fueron los 6 días y 27 minutos, porque el presupuesto no daba para más y en ese tiempo se logra contar una historia que afecta a la audiencia.

¿Cómo se encontró con Richard Caban, coautor del guión?
Somos amigos desde hace muchos años, trabajamos juntos con MTV Networks. Anteriormente hemos hecho cortometrajes y nos ayudamos unos a otros cada vez que uno de los dos dirige. Somos un grupo de amigos, de trabajo, en EE. UU., que estamos involucrados en el cine.

¿Cómo ha combinado su trabajo como ingeniero electrónico en Ecuador, Ecuavisa, y EE. UU., Viacom, con su faceta como realizador independiente?
Mucha gente lo ve como algo extraño, pero yo no. Porque los grandes directores de Hollywood tenían profesiones como Hitchcock, que era ingeniero mecánico. Hay que pensar que el hacer cine es difícil y siempre se necesita un plan b; yo aconsejaría a la juventud que siempre tenga un plan b que le permita cumplir sus sueños. Voy a seguir haciendo cine independiente, ojalá algún momento me pueda dedicar 100% al cine.

Taught to hate cuenta con actores experimentados de series de TV como Los Soprano (Brandon Hannan, Nick Raio y Helen Proimos) ¿En qué le benefició aquello al filme?
En principio te intimida un poco, pero a la vez te motiva. Fue un desafío y yo creí que estaba listo; anteriormente hice cortometrajes que no estaban a este nivel, pero se aprende de esas experiencias (cortos de no tan buena calidad y baratos). Al conseguir estos actores de calidad, planifiqué bien lo que se iba a hacer y estaba convencido de que obtendría una buena película, especialmente porque tenía un buen guión.

¿Cómo recoge el mediometraje las agresiones y muertes de Marcelo Lucero y José Sucuzhañay?
Hay muchas similitudes con el personaje de Richie, que también termina muerto. Por problemas legales toma tiempo decir que una película se basa en un hecho real, por eso digo que es inspirada más bien por esos casos y hay más similitudes con el caso de Marcelo Lucero.  Él fue asesinado por jóvenes como se da en la película, pero la historia es ficticia porque con relatos de este tipo se pueden decir muchas verdades.

 El proceso de casting...
Fue un excelente grupo de trabajo. Pasó a ser prácticamente productora la mamá del actor Hannan, Helen Proimos, porque me asesoró mucho en el proceso de casting. Para mí era algo nuevo hacerlo en Estados Unidos; ella me describió exactamente los pasos a seguir y lo hicimos profesionalmente, con avisos en los medios que leen los actores, audiciones grabadas en video y una selección de actores que se considera reflejan mejor al personaje.

Se aprecia el cuidado en la fotografía, por una asesoría con el realizador Michael Endara, y en musicalización por la intervención de la Orquesta Sinfónica de Guayaquil y la producción de Byron Rojas...
El cine es todo eso, la combinación de 5 artes (literatura, música, fotografía, actuación, arquitectura). Debe ser orgánico, todas las partes tienen que funcionar en conjunto para lograr el resultado final. Si algo falla, el producto no será de lo mejor posible. Lo más importante para mí es la historia, el contenido.

¿Qué influencias literarias hay en Taught to hate?
A mí me gusta mucho Charles Dickens porque soy una persona que  ha sido pobre y siempre me conmovieron esas historias donde los pobres son mostrados con mucha dignidad. De ahí vino la influencia en Charles Chaplin, uno de mis directores favoritos, quien a su vez  influye mucho en el neorrealismo italiano. Una de mis películas favoritas es It’s a wonderful life, de Frank Capra, directamente influenciada por Dickens.

 ¿Qué ha quedado de sus cortos anteriores, Sin control y Adiós a mi cuaderno amarillo, en usted?
 Fueron comedias, género que me encanta con temas ligeros, a pesar de que hacer comedia es sumamente difícil y quisiera aprender más sobre este arte. Todo director pone algo de sí en sus personajes, no todo. En Taught to hate está mi experiencia como migrante y los problemas que vivimos en EE.UU.