Se va el compositor, queda el legado
El maestro Claudio Aizaga falleció el viernes. La música nacional está de luto.
“Claudio Aizaga es el Chopin latinoamericano”, según la talentosa pianista venezolana Rose Marie Sader.
Pianista, compositor e investigador ecuatoriano, el maestro Aizaga contribuyó a la música ecuatoriana, llevando el espíritu melódico nacional a niveles universales.
El viernes, el país perdió a esta figura imprescindible del pentagrama popular y académico, tras más de sesenta años de sensibilidad destinada a la creación.
Y es que, según conocedores de su obra, el maestro no fue un músico ni un compositor cerebral. “Su música es totalmente fluida e inspirada”, según un texto de Humberto Jácome.
Aun así, mucho de la creación de Aizaga procede de una profunda investigación, en la que se identificó con la realidad de los diversos grupos étnicos del Ecuador.
Es así que, tomando la base pentafónica de los ritmos nacionales como el pasillo, el danzante, el yaraví, el sanjuanito o el yumbo, desarrolló nuevas posibilidades sonoras y melódicas.
Si como músico fue un intérprete admirable, como compositor fue además prolífico. Tiene gran cantidad de obras en variado formato que van desde piezas para piano, obras para violín y piano, para tríos y cuartetos instrumentales, música de cámara, acuarelas (género creado por él mismo), suits orquestales, numerosos himnos y pasillos, además de un conjunto de obras corales.
La música coral nacional lo tiene como su más grande promotor. Impulsó la creación de un espacio inexistente –hasta su momento- para este tipo de música, organizando varios grupos corales con gente de proveniencia tan distinta como obreros, empleados de empresas, policías, militares, empleados públicos, bancarios, etc.
Aizaga fue el artífice de que estas entidades contasen con su propio coro y que se volviese algo habitual en la ciudad de Quito y el país.
Conjuntamente, Aizaga tuvo como una de sus labores principales la investigación y difusión del patrimonio musical nacional. Su conocimiento quiso compartirlo con el público, por lo que dictó varias conferencias acerca de sus investigaciones sobre la música ecuatoriana, desde la preincásica hasta la contemporánea.
Creó, además, el Archivo de Compositores Académicos Ecuatorianos, y editó el primer volumen de las Biografías de Compositores Ecuatorianos.
Por su labor extensa y enriquecedora para el país, obtuvo varios reconocimientos a lo largo de su vida, entre ellos de la Unión Nacional de Periodistas, del Conservatorio Nacional, y del Estado ecuatoriano.
Aizaga también obtuvo un reconocimiento mundial de composición con su obra “Sonatina para flauta”, cuando en 1984, fue invitado al Segundo Festival Internacional de Música, en Moscú.
Su legado, según Karina Trujillo, de la Fundación Orquesta Sinfónica Nacional, va mucho más allá de su obra. “Deja una siembra de conocimientos no solo para la gente de su tiempo, sino para las nuevas generaciones. Además, nos deja a sus hijos, Patricio, director de la Orquesta Filarmónica del Ecuador, y Eugenia, flautista de la Orquesta Sinfónica Nacional”, acota Trujillo.
La familia directa del maestro Aizaga estuvo siempre entregada al desarrollo musical, artístico y educativo del país. Su hijo menor, Felipe, fue violinista de algunas orquestas sinfónicas, y su esposa Giovanna Villacís, fue pianista y maestra del Conservatorio Nacional de Música. Ambos fallecieron hace pocos años (2003 y 2007), lo cual, según Trujillo, fue uno de los grandes golpes que aceleraron el deceso del maestro.
La afección pulmonar que padecía desde hace algunos años derivó en otros problemas de salud, hasta que la noche del viernes anterior, se confirmó su deceso por un paro respiratorio. Contaba con años 83 años, cumplidos el pasado 7 de agosto.
En presencia de su familia y gente del ámbito musical, los restos de Claudio Aizaga se velaron ayer, en la sala de velaciones Memorial, y hoy al medio día se celebrará una misa en el mismo lugar, ubicado en la Av. América.
El sepelio será hoy, en el cementerio Monteolivo.
Rocío Carpio
mcarpio@telegrafo.com.ec
Reportera-Quito