Tomada de la edición impresa del 23 de julio del 2008

La limpia muestra su ‘oficina reciente’

Esta llama se mostrará proximamente en el Museo de Arte Latinoamericano de Palm Beach.  |

Esta llama se mostrará proximamente en el Museo de Arte Latinoamericano de Palm Beach.

IMÁGENES

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La Galería Mirador: Ubicada junto al Aula Magna de la Universidad Católica, en el Km. 1 / 2 vía Juan Tanca Marengo. 
En la web: Una descripción del trabajo del colectivo consta en la página: colectivolalimpia.blogspot.com. Para comunicarse con sus integrantes, escribir a: colectivolalimpia@gmail.com.

La curaduría de la exposición la hizo Larissa Marangoni. Pilar Estrada asesoró el proceso creativo.



Óscar Santillán dice que en  sus propuestas estéticas hay mucho de intensidad. El cráneo en el que ha trabajado desde hace un año y que al invertirlo parece un urinario, evidencia aquello, pues este objeto-escultura está hecho a base de óleo. Nada más. O sea que es ante todo una pintura, solo que abordada desde un modo anti-convencional.

Aquel trabajo de Santillán provoca una transgresión en la mirada del espectador a tal punto que es imposible pensar que lo suyo devenga solo de “intensidad”. Hay reflexión profunda en su producción -siempre acompañada de un afinado espíritu creativo- como la hay también en toda la propuesta del colectivo artístico del que forma parte: La Limpia.

Desde ayer, el grupo que también integran Fernando Falconí, Ricardo Coello y Stéfano Rubira, expone “Oficina reciente”, en la galería mirador de la Universidad Católica, con la que  hace gala de aquello antes descrito.

Tanto en los trabajos de grupo, como en los que muestran los artistas de modo individual, hay detrás una meditación profunda.

Lo de estos creadores no es arte por el arte, es creación sustentada en lecturas (de hecho refieren que Hegel es uno de sus autores de cabeza), en observación profunda y en cuidado en los detalles.

La prueba máxima de eso es la réplica de una fotografía que próximamente expondrá el colectivo en el Museo de Arte Latinoamericano de Long Beach, California y que tiene un lugar destacado en esta exposición.

Se trata del retrato de una llama -camélido originario de la zona andina de América del Sur- que fue transgredida. En su pelaje, un veterinario hizo un diseño especial con una tijera. Luego, el animal fue ubicado en una montaña en un pueblo cerca de Riobamba y, finalmente, fue fotografiado.

La que podría lucir como una imagen risible, cuando se la mira con atención también puede generar tensión, pues está explícita en la imagen un diálogo entre la naturaleza y la sociedad de consumo.

Como colectivo, La Limpia también muestra en esta exposición una serie de dibujos que funcionan como planos de futuras creaciones. Entre otras, el de un (sube y baja) ubicado sobre una línea que representa la frontera de Ecuador con Colombia. El dibujo es la antesala de la que pretende ser una instalación en el mismo espacio -real-, que actualmente es una zona de conflicto, como parte de un afán de generar una convivencia más allá de las fronteras.  

Ese tono idílico que está latente en tal propuesta lo lleva también adherido Ricardo Coello en su obra. Individualmente integra a esta exposición -entre otros trabajos- un par de sillas de ruedas unidas. Hay en este objeto la idea de que sin apoyo no puede se puede avanzar.

Fernando Falconí, en cambio, presenta en esta exhibición algo que ha sido constante en su producción de los últimos años: alterar el imaginario colectivo. Toma figuritas de los pesebres y las pone en otros contextos. Genera imágenes sórdidas al alterar su composición. Finalmente, Stéfano Rubira ofrece una instalación en la que, mediante el moho en una superficie, busca establecer un contrapunto con el espectador. Otra vez, trastocar la mirada. La muestra está servida.
María Paulina Briones
mbriones@telegrafo.com.ec
Editora - Cultura