Tomada de la edición impresa del 09 de julio del 2008

Andrés Neuman, un autor múltiple

El joven autor mantuvo un diálogo la tarde de ayer con los integrantes del grupo literario Buseta de Papel, sobre la poesía (otro género que él ha trabajado). | FOTO: AMAURY MARTÍNEZ / El Telégrafo

FOTO: AMAURY MARTÍNEZ / El Telégrafo

El joven autor mantuvo un diálogo la tarde de ayer con los integrantes del grupo literario Buseta de Papel, sobre la poesía (otro género que él ha trabajado).

El autor, que participa en la Feria del Libro, se ha movido por las tiras cómicas, la narrativa y la poesía.



Durante aproximadamente cuatro años Andrés Neuman (Buenos Aires, 1977) se dedicó a escribir guiones para tiras cómicas. Tal estructura narrativa sirve para ejemplificar lo que para él significa la escritura:  un trabajo con el tiempo, manifestado en plazos concretos o impuestos por sí mismo...  “Antes de colaborar con medios yo sacralizaba la idea de tomarte tu tiempo con las cosas, pero la escritura en estos espacios me ha enseñado que tener un plazo te obliga a trabajar con una intensidad que a veces da mejores resultados”, detalla.

Este joven autor, ahora radicado en España, y licenciado en filología hispánica, visita Guayaquil en estos días a propósito de  la Feria Internacional Expolibro 2008.

Neuman ha llegado a la ciudad para dialogar con autores contemporáneos con él  en edad, sobre el oficio de la escritura... ese oficio que lo ha llevado no solo a las tiras cómicas, sino, también a un riguroso (y destacado) trabajo tanto en la narrativa como en la poesía. 

Ayer, hacia el final de la tarde, el joven literato tenía previsto participar en un conversatorio sobre poesía contemporánea; mientras que el sábado estará en un diálogo con colegas nacionales (los narradores Miguel Antonio Chávez y Eduardo Varas y la poetisa Ana Minga),   sobre su primera novela, “Bariloche”, aquella que publicó en 1999 y que le sirvió de catapulta para convertirse en uno de los autores más reconocidos en lengua castellana en la actualidad.

“Yo pongo toda mi imaginación y mi lenguaje al servicio de las necesidades del personaje”
Con respecto a su proceso de escritura, el autor refirió, en una charla con este diario que  primero intenta escuchar la voz que va a contar la historia, sobre todo si es uno de los personajes el que lo hace; y  luego piensa la situación desde quien la cuenta. “Estoy en contra del narrador que cree que su oficio consiste en mirarse el ombligo (pensar que él mismo es el mejor tema posible). Yo pongo toda mi imaginación y mi lenguaje al servicio de las necesidades del personaje”, manifiesta.

La conversación con el escritor inevitablemente se ancla en su novela que se abordará este sábado, sobre la cual, Miguel Chávez, narrador guayaquileño, sostiene que es una obra urbana narrada de manera fragmentaria, con un ritmo pausado e inscrita en la tendencia de la narrativa actual que implica  hacer textos compactos y con un énfasis en el  ritmo. 

Sobre la idea base de “Bariloche”, Neuman cuenta que se le ocurrió en 1996, mientras viajaba en un autobús en España. A través de una de las ventanas observó un camión de basura realizando sus labores nocturnas -describe- y esa imagen la asoció con un ensayo de John  Berger que estaba leyendo en ese momento.

“El ensayo iba sobre cómo es improbable que alguien explotado se rebele, precisamente porque  la explotación laboral produce un cansancio físico grande”, indica. Eso lo motivó -refiere- a incluir una frase de Berger en su novela: “Así es como sobreviven los agotados”.

El resto de la historia surgió hilando los  recuerdos que guardaba desde su niñez, de los basureros de su natal Buenos Aires.

El esqueleto de “Bariloche” le vino de golpe al imaginar una pareja de basureros similares al Gordo y el Flaco. La creación de estos personajes lo condujo a su vez a configurar un nuevo significado de la basura (no solo la que alude a los deshechos físicos, sino a los desperdicios de los seres humanos que prefiere no mostrarse)... Así se fue armando el rompecabezas de paisajes de este libro, que se contrapone al resto de sus obras en las que “se percibe la actitud de disociarse de lo argentino”, como señala Varas; pero que da cuenta del que se ha vuelto su proceso de escritura.
Walter Franco
wfranco@telegrafo.com.ec
Reportero - Cultura