Películas que unen y marcan caminos
El festival La Cinta Corta se desplaza por pequeñas ciudades del país.
Al terminar la proyección fílmica que se realizó en Ambato, el pasado 28 de mayo, como parte del festival itinerante de cine “La Cinta Corta”, un grupo de espectadores se quedó en la sala para hablar sobre la película. Al poco tiempo, el diálogo cruzó sus propios límites: dejó de circunscribirse al filme y condujo a la gente a reflexionar sobre la importancia de generar en la población un contacto permanente con el lenguaje audiovisual. Entonces, como colofón de la función, una interesante idea surgió entre la audiencia: formar un cine club en la ciudad.
Julia Silva, quien es una de las organizadoras de “La cinta corta”, cuenta la anécdota. Lo hace vía correo electrónico, pues solo así es posible hablar con esta joven que se ha convertido en una trotamundos. La también realizadora audiovisual deja que la alegría que le provocan las respuestas de la gente que ha sido convocada por el Festival, se deslice entre líneas, pues las palabras que emplea para contar los detalles del tránsito, así como el ritmo de su narración, dan cuenta de su estado anímico.
Las jornadas fílmicas, que en su primera edición visitan nueve ciudades a las que usualmente no llega lo más reciente de la producción cinematográfica de Latinoamérica, son parte de una de las tantas iniciativas de la red de acción que le da nombre al festival. Silva fundó la red cuando aún era estudiante de Dirección de Cine en la Universidad Nacional de Córdoba, Argentina, en el 2004.
Todo comenzó con la idea de generar un intercambio de películas de corta duración entre Argentina y Ecuador. Con el paso del tiempo, Silva se contactó con creadores audiovisuales de países vecinos hasta constituir un gran circuito de trabajo.
En los últimos cuatro años La Cinta Corta ha realizado más de 80 proyecciones itinerantes al interior de Argentina, Bolivia, Perú y Ecuador. A esto se suman actividades complementarias como talleres, charlas y foros.
Conjuntamente con Silva trabajan Luciano Giletta, productor y coordinador; Isabel Paz y Miño, directora de prensa y comunicación; Ami Tabita Penagos, asistente de producción y prensa; y Leonardo Trujillo, quien se encarga de los diseños.
El año pasado fue prolífico para La Cinta Corta, pues con el apoyo de la Prefectura de Pichincha, realizó proyecciones en Cayambe, en la Casa de la Cultura de Quito y una intervención en los andenes de trole al sur de la misma ciudad. Posteriormente, organizó ciclos de documentales latinoamericanos en el centro histórico capitalino y participó en el Festival de Cine Cero Latitud... Pero ahí no acabó su trajinar anual.
Finalmente, a mediados de 2007, este ente ganó uno de los fondos del Consejo Nacional de Cinematografía del Ecuador para realizar el festival que actualmente recorrre el país, y que inició el pasado 24 de mayo.
Hoy, parte de los 400 cortometrajes provenientes de 11 países latinoamericanos que ha conseguido el equipo de producción para estas funciones, se verán en Loja, en el Centro Cultural Alfredo Mora Reyes, a las 19:00. El siguiente punto del trayecto del Festival -que concluirá el 28 de este mes- es Zamora. El club del trébol será el espacio en el que se realizará una función, a las 19:00, en tal ciudad.
Silva espera que este sea el inicio de un programa de difusión cinematográfica que incluya poco a poco, a gente de lugares más periféricos del país, así como a quienes viven en espacios similares de otros países. Al momento, ya han establecido contacto con ella personas de Colombia, Venezuela y México... el nuevo objetivo de La Cinta Corta está por cristalizarse.
Bertha Díaz
Editora - Cultura