Tomada de la edición impresa del 22 de noviembre del 2009

Ayuda llega a zona del flagelo

Brigadas médicas atienden a cientos de personas que perdieron sus viviendas en la cooperativa Esmeraldas Chiquita. | FOTO: EDUARDO ESCOBAR / El Telégrafo

FOTO: EDUARDO ESCOBAR / El Telégrafo

Brigadas médicas atienden a cientos de personas que perdieron sus viviendas en la cooperativa Esmeraldas Chiquita.

Particulares y autoridades se solidarizan con las víctimas del incendio ocurrido al sur de Guayaquil.



Aunque los escombros del incendio, que se produjo hace dos días en la cooperativa Esmeraldas Chiquita, están casi  removidos, el escenario que se puede observar en el lugar tiene mucha similitud con un campo de guerra.

Personas que lo perdieron todo se rehúsan a salir de los terrenos donde alguna vez estuvieron asentadas sus viviendas, que en su   mayoría eran  de caña.

Freddy Vaca, uno de los cientos de habitantes damnificados, comenta que tuvo que pasar la noche en el sitio para evitar a aquellos que, según los moradores, quieren apropiarse de los terrenos.

“La casa era de caña, vivía con mis dos hijos, ellos están en la vivienda de una vecina, que está dando albergue a algunos vecinos. Hemos vivido horas de verdadero dolor, lo perdimos todo”, comenta sin ocultar su desazón.

Vaca solo   espera  que le entreguen el documento de legalización del terreno,  de lo contrario no piensa salir del sector.

Como él, Sara Pérez se encontraba debajo de una improvisada carpa para cubrirse del sol y así   vigilar su solar. Ella, al igual que muchos, no deja el lugar por el temor a perder lo único que le queda, el terreno. “No me moveré de aquí, porque si lo hago, viene alguien y se asienta en mi tierra. A nosotros nos ofrecieron la construcción de nuevas casas”.

A pocos metros de ella estaba su hijo, Rony Jurado de diez años, que hacía fila para recibir un vaso de colada preparada por Tania Sánchez, quien  habita en una ciudadela cercana al lugar. Sánchez comenta que siente necesidad de colaborar.

“Al enterarme de la desgracia, me vi en la obligación de llevar algo para ayudar de alguna manera a aquellos que lo perdieron todo”, señala. De igual forma, se podía observar a personas regalando ropa y comida.

Carmen Mejía, al mismo tiempo que cuidaba el solar de su hijo, regalaba pan y cola a sus vecinos. Ella afirma que en momentos como este hay que ser solidario.

Otra forma de ayuda que se observa es la instalación de brigadas médicas del Municipio y de la Dirección Provincial de Salud.

Roberto Pérez, director del Área de Salud 2 Trinitaria, indica que allí laboran más de 40 profesionales de la salud. El galeno afirma que los cuadros que más se presentan en los pacientes son por complicaciones respiratorias y sicológicas.

Además, manifiesta que han  vacunado a más de 500 personas contra el tétanos,  porque hay muchos que han presentado lesiones a causa de los cortes producidos por los clavos y latas oxidadas esparcidas en el suelo.

En varias carpas de cedulación se atendieron a aquellos que perdieron los documentos de ciudadanía.

Mildred Yépez, comisaria Primera de Policía, receptaba las denuncias para reportar las cédulas perdidas en el incendio.

Una vez hecho el reporte, se procedía a dar los datos a los miembros del Registro Civil, para  inmediatamente tramitar el documento. Hasta el mediodía de ayer se emitieron 20 cédulas de identidad.

Ramona Zambrano

Perjudicada por el incendio

“Somos más de 100 familias que hemos perdido todo. No queremos dejar los terrenos, porque  algunos quieren adueñarse”

Daniel Pin Icaza
daniel.pin@telegrafo.com.ec
Guayaquil