Tomada de la edición impresa del 08 de enero del 2009

Los medios tienen el reto de plantear una agenda propia

    | Gráfico: Bruno Carranza / El Telégrafo

Gráfico: Bruno Carranza / El Telégrafo

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Con la compra del avión presidencial, la prensa externa debe costear los viajes de los periodistas.



En un vuelo de varias horas, los pasajeros de un avión se convierten en figuras familiares. Si en el viaje uno de ellos es el Presidente de la República, la oportunidad de conversar con él se multiplica. Juegos de naipes, bromas y conversaciones sin la rigidez de las ruedas de prensa eran comunes en los vuelos charteados que realizó Rafael Correa el año pasado con los periodistas.

Pero con la compra del avión presidencial, un jet con capacidad para 13 personas, esos viajes serán menos frecuentes. Hoy los medios de comunicación deben costear la movilización de sus periodistas si quieren cubrir las giras internacionales. En este nuevo contexto, editores de algunos medios ven esto como una oportunidad de planificar los viajes con una agenda propia.

Periodistas consultados consideran que los medios deberían invertir en logística para que sus periodistas realicen sus coberturas de forma libre y sin compromisos.

Sobre el tema, la subsecretaria de Comunicación, Carolina Espinosa, asegura que el principio que maneja el Gobierno es de puertas abiertas y de acceso a la información, y que, aunque ahora el avión presidencial no lleve prensa externa, “en todo momento se apoyará la realización de los trámites para que los periodistas puedan realizar su trabajo”.

El presupuesto que se manejaba para trasladar a la prensa externa variaba entre los 5.000 y 6.000 dólares, dependiendo del país. Los montos que se cubrían en cada viaje correspondían a satélite (para televisión) y transporte.

Según Espinosa, el Presidente solía viajar en un avión para cien personas y llevaba 20 periodistas, que se elegían  por sorteo. Pero hoy, con un avión para 13 personas, solo es posible reservar 4 puestos para el Presidente, el edecán, jefe de seguridad, asistente personal, un puesto para prensa oficial (subsecretaria o fotógrafo) y cuatro para miembros de la comitiva.

En la última visita oficial a Brasil (diciembre de 2008), diario El Comercio fue el único medio ecuatoriano que tuvo un corresponsal. “Se evaluó que era necesario tener un periodista propio en una reunión donde se iba a ventilar el tema de la reunión entre (los presidentes) Lula y Correa”, explica Martín Pallares, editor de política del diario.

Pallares dice que ahora se clasificarán los viajes que necesiten cobertura y, los que no, según parámetros de relevancia informativa, aunque también económica. Por ejemplo, “si hubiera otro viaje a Irán sería imposible costearlo”, comenta.

Para Francisco Herrera Aráuz, director y periodista del sistema   informativo Ecuadorinmediato.com, los viajes en los vuelos del Presidente habían ventajas como la coordinación del departamento de comunicación de Presidencia, quienes ya tenían previsto las identificaciones, plan de actividades, espacios en los cuales el periodista podía acceder y conseguir la debida información. “El punto crítico es que el comunicador estaba extremadamente sujeto a las actividades del Presidente. Por ejemplo, en Irán, había actividades reservadas a las que los periodistas no pudimos asistir. Es la parte negativa porque solo obtenemos declaraciones oficiales y no se pueden hacer preguntas”.

Él cree también que si el medio financia el vuelo, tiene mayor apertura para realizar su trabajo. “Si uno no va con la comitiva presidencial, tiene opciones para quedarse a hacer más trabajos, compensar el viaje generando otro tipo de reportajes”.

Lorena Cazares, redactora política de Expreso, piensa que al viajar con Correa “es muy difícil marcar una agenda propia porque son cronogramas bastante apretados y, a la final, la agenda no la impone Cancillería o la Presidencia, sino el país anfitrión”.

Francisco Garcés, editor regional de política del mismo  medio, también cree que es inevitable que se imponga la agenda oficial, porque “cuando uno viaja como periodista acompañando al Presidente, quiera o no, se convierte en parte oficial de la comitiva”.

Con esto coincide Juan Carlos Cabezas, editor del portal Ciudadanía Informada, quien asegura que aceptar las invitaciones de viajes del Gobierno ata de brazos a los periodistas y medios, que “pese a ser independientes, de cierta manera, se comprometen a emitir lo que está dentro de la agenda oficial”.

José Lazo, director del área de Comunicación de la Universidad Andina Simón Bolívar, dice que los periodistas deberían replantearse su trabajo respecto de las agendas oficiales y que deben ser optimistas al momento de enfrentar estos  nuevos escenarios y desafíos. “El reto de cada día está en realizar trabajos serios, responsables y de interés social”, reflexiona.
Redacción Actualidad
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