Íngrid invita a Correa a confiar en Uribe
La rehén recién liberada le dijo a El Telégrafo que “Ecuador y Colombia deben restablecer lazos de hermanos”.
A simple vista, las huellas del extenso cautiverio no se reflejan en su rostro, que hoy aparece más lleno desde cuando hace cinco meses apareció encadenada negándose a hablar en una prueba de vida.
Esa imagen recorrió el mundo entero, y fue la que conmovió a la comunidad internacional para que se intensificaran los esfuerzos para lograr su libertad.
Pero las huellas de la selva no desaparecen con facilidad. Su piel es de una palidez extrema. “No lo duden: esto es como recobrar la vida”, dice Íngrid Betancourt a los periodistas, rodeada de guardaespaldas y micrófonos, en las afueras del apartamento de su madre, Yolanda Pulecio, donde descansó las primeras horas luego de ser rescatada por un comando del ejército colombiano.
Comentó que “el secuestro es como estar muerta en vida. Así usted esté rodeado de comodidades o como en el caso mío, de soportarlo en plena selva, donde falta todo, desde un pedazo de jabón hasta una cuchara de arroz”.
“Cómo será que a veces teníamos que permanecer mojados días enteros, con hambre, escapando de la persecución de los comandos del ejército. Esa era una situación constante. A veces nuestro único contacto con la civilización era un pequeño radio de pilas, donde escuchábamos los mensajes que nos enviaban nuestros familiares”, responde Íngrid a una pregunta de El Telégrafo sobre su vida en la selva.
Al conocer que el origen del Diario es ecuatoriano, a Íngrid se le dibuja en su rostro una sonrisa como de agradecimiento porque sabe que también en Ecuador, tanto el gobierno como muchos ciudadanos, querían su libertad.
“Yo invito al presidente Rafael Correa para que restablezca ese vínculo de confianza con el presidente Uribe. Eso puede beneficiar a que Colombia alcance la paz. Debemos restablecer los lazos de hermanos. La participación tanto de Ecuador como del presidente Chávez de Venezuela, debe ser positiva para el desarrollo de la democracia colombiana.
También invita a los países vecinos, como a otros estados, a crear una liga que trabaje para que liberar otros secuestrados y se logre llevar a las FARC a una mesa de negociaciones. “Pero también deben comprender otros estados, que en Colombia los cambios deben llegar por la vía democrática. Por eso, con la ayuda de varios países, se debe convencer a las FARC de que ya es hora de dejar el terrorismo y comenzar a trabajar por la vía política”, sostuvo.
“Este rescate que no me canso de elogiar por su limpieza, es una señal de lo que podemos hacer los colombianos para lograr la paz. Es una muestra de que la inteligencia debe estar al servicio de la democracia. Y lo que más me duele, con ese sentimiento de alegría que me embarga, es saber que todavía quedan en manos de las FARC otros secuestrados”, confiesa.
A la pregunta de si no teme la reacción de las FARC, dice convencida que “ahora las FARC deben dar muestras de grandeza y respetar la vida de los secuestrados y deben dar señales en el sentido de querer negociar o de empezar diálogos para desarrollar un acuerdo humanitario o establecer bases para posibles acuerdos de paz. La guerrilla debe entender que la guerra de guerrillas se acabó”.
Al reencontrarse con sus hijos, Melanie y Lorenzo Delloye, luego de estar separados durante casi siete años, pudo otra vez mostrar esa faceta tierna de madre cuando fue al aeropuerto a recogerlos procedentes de Francia, donde hoy se reunirá con el presidente Nicolas Sarkozy. “Cuando los dejé de ver, Lorenzo era un niño y Melanie, una tierna adolescente. Sé que el tiempo que pasé secuestrada no lo puedo recobrar, por eso a partir de ahora no quiero volver a separarme de mis hijos”.
Gustavo Veloza
gveloza@telegrafo.com.ec
Corresponsal en Bogotá